viernes, 19 de noviembre de 2010

EL PODER DE LA LÓGICA

Finalizó en Abu Dhabi el mundial de Fórmula 1 con resultado inesperado a priori, pero basado en una lógica aplastante si echamos la vista atrás y analizamos lo acontecido en las 18 carreras previas a este último gran premio. Vettel, 1º y Alonso 7º, resultado que otorga al alemán el honor de ser el campeón más joven de la historia.

No obstante, el verdadero artífice de este éxito sin precedentes tiene otro nombre y otro apellido. Un ingeniero brillante llamado Adrian Newey. Pero, ¿Por qué intercambiar papeles en el reparto de esta película? ¿Por qué despojar al actor principal de su rol inicial y otorgárselo al que no es más que un secundario, por muy cualificado que éste sea?

NEWEY Y VETTEL

Adrian Newey es el Jefe de Ingenieros del equipo Red Bull desde 2005. Sus anteriores resultados en Williams o McLaren no dejan resquicio a la duda. Es simple y llanamente el mejor, y así está reconocido dentro del paddock. Aun así, no es suficiente disponer del mejor ingeniero para ganar un campeonato del mundo. Además de “pasta”, y mucha, también es necesaria una infraestructura de equipo modélica, que la tienen, y un plan concienzudamente programado y bien definido, que también lo tienen. Fruto de todas estas circunstancias, Red Bull Racing Team ha sido capaz de alcanzar la gloria en tan sólo 5 años.

La temporada comenzó con el premio gordo de la lotería para Sebastian Vettel y Mark Webber. Ambos chavales, uno más que otro, se vieron casi sin creérselo, frente al volante del “maquinón” producto del talento de Newey. Un avión de vuelo rasante cuyas prestaciones dejaban en evidencia el trabajo invernal del resto de equipos.

En mi opinión, el RB6 habría hecho campeón del mundo al 50 por ciento de pilotos de la parrilla, y Vettel, que ha logrado 10 poles sobre 19 posibles, necesitó llegar a la última carrera para alzarse “in extremis” con el trofeo de vencedor final. Conclusión: Mejor coche sí, mejor piloto, ni de lejos.

LA ESTRATEGIA DE WEBBER

El máximo accionista de la marca de la bebida energética, Dietrich Mateschitz ya se ha apresurado a desmentir que la maniobra del tempranero pitstop de Webber, fuese producto de una estrategia preconcebida que sirviera como cebo en el que finalmente acabó picando Chris Dyer, estratega mayor del Reino de Ferrari.

En realidad no es importante, aunque de ser así, el papelón del australiano es para enmarcarlo, desde luego. Pasará mucho tiempo hasta que un piloto sea ninguneado por parte de su propia escudería de la forma en la que lo ha sido Webber. Supongo que la calificación del sábado despejó todas las dudas, si es que quedaba alguna.

Los que no somos antialonsistas sino más bien todo lo contrario, nos frotábamos las manos después del tercer puesto obtenido el sábado en calificación por el asturiano tras una vuelta mágica e impensable, si atendemos al caballo que montaba. Todo parecía más que encarrilado.

Cuando se apagaron los semáforos el domingo, el McLaren de Button salió mejor y le ganó la 3ª posición a Alonso, lo cual podía considerarse como un mal menor asumible y hasta previsto. No tocaba arriesgar. Alonso, 4º y Webber por detrás sin apretar demasiado. Hasta ahí, sin más problemas que un inoportuno y a la postre decisivo Safety Car cuando a Sutil le dio por empotrar a Schumi –coche contra coche, se entiende- recién empezada la batalla.

Todo transcurría con normalidad hasta que a los estrategas de Ferrari les cambiaron el guión. Webber hace su pitstop en la duodécima vuelta debido a un “supuesto” problema en sus neumáticos traseros. Massa entra para copiar la estrategia y servir a su escudería por segunda vez en la temporada, que se dice pronto, y tras ver los resultados, Chris Dyer decide parar a Alonso, que según sus cálculos volvería a pista por delante de Webber, como así fue.

EL ERROR

Nadie puede negar que “La Scuderia” quedó huérfana de talento estratégico tras la salida de Ross Brawn primero, y de Jean Todt después. Sin embargo y en esta ocasión, personalmente comprendo en parte las razones del error de cálculo, que le costaría finalmente el campeonato a Fernando.

Ahora es fácil y hasta ventajista decir que Button, 3º hasta ese momento, era el hombre a marcar, ya que la 4ª posición aseguraba a Alonso la victoria toda vez que parecía imposible que Webber pudiera ganar. Sin embargo, Dyer pensó que la estrategia de Webber podía ser peligrosa para los intereses de “Il Cavallino”, y posiblemente podría haberlo sido si no hubieran dado en coincidir un cúmulo de circunstancias negativas, precisamente todas al mismo tiempo.

Durante la estancia del “Safety” en pista, Nico Rosberg y Vitaly Petrov entre otros, realizaron su parada. Las previsiones para el 8 rojo, eran por tanto, salir por delante de Webber y asegurarse así, de que el australiano no llegase a la estela de Vettel y se produjesen las temidas órdenes de equipo. Para llegar a la 4ª posición, tan sólo tendría que sobrepasar en pista a Petrov y a Rosberg, cosa que en principio no parecía labor demasiado exigente dado el número de vueltas que restaban y el ritmo de unos y otros. Pero nadie supuso que los neumáticos, tanto los superblandos como los intermedios, aguantarían mucho más de lo previsto en un asfalto tan abrasivo como había parecido días atrás. La goma acumulada en pista a lo largo del fin de semana fue un factor que nadie valoró.

Tampoco repararon en la escasa velocidad punta del F2010, más teniendo en cuenta la configuración de alta carga aeródinamica con la que habían salido que, aunque se mostraba más eficaz para el trazado, también restaba posibilidades de adelantar a final de recta. Fueron pasando las vueltas y a Alonso se le veía impotente tratando de ganar posición con respecto a Petrov. Debía resultar desalentador que tras el ruso, todavía quedaba Rosberg y también Kubica, que a pesar de haber cumplido ya con su parada reglamentaria, ya le había ganado demasiado tiempo a Alonso, escandalosamente frenado por el ritmo cansino del segundo de los Renault. Ya no eran dos por tanto, sino tres los escollos a salvar para alcanzar la, para entonces ya utópica 4ª plaza. Tampoco Hamilton o Button se acercaron en ningún momento a Sebastian lo suficiente como para que éste viera amenazada su privilegiada posición.

DECEPCIÓN Y FIN DE FIESTA

En un último espasmo de desesperación, le pedían a Fernando desde el pitwall que sacase de la chistera todo su talento para comerse las esquinas o atajar campo a través intentando adelantar lo inadelantable –perdón por el palabro- con el fin de enmendar errores ajenos.

Precisamente es ese talento descomunal que alberga Fernando, considerado como uno de los mejores pilotos de Fórmula 1 de la historia, el que debe motivar inexcusablemente a Montezemolo y compañía para proporcionarle una herramienta –a ser posible, con ruedas- capaz de competir de tú a tú con los mejores.

Por último, no querría dejar pasar la oportunidad de felicitar al ruso Vitaly Petrov por la consecución del prestigiosísimo título de vencedor del “Trofeo de la Galleta” de Abu Dhabi. Existe un código no escrito en Fórmula 1 en virtud del cual, aquel piloto que no se juega nada, no debe entorpecer la labor de aquellos que optan al título en la última carrera. Arrieritos somos…

Y finalizó la temporada con la fiesta correspondiente para los de las alas energéticas, los vítores y palmaditas en la espalda de rigor, pero con una pequeña salvedad. Mark Webber se borró de la fiesta, aunque en realidad, tengo la impresión de que lo fueron borrando poco a poco desde que comenzara el campeonato.

Mil Gracias a todos por vuestro seguimiento en lo que ha sido para mí una excelente manera de reflejar mi pasión por este bellísimo deporte.

lunes, 8 de noviembre de 2010

LA EXTRAÑA ALIANZA HORNER-ALONSO

Si nos dijeran que Alonso tiene un contrato firmado para correr gratis en Red Bull la próxima campaña, podríamos empezar a comprender la actitud en carrera de Christian Horner y demás jefazos de Red Bull. De otra forma, resulta inexplicable, aunque si tenemos en cuenta el desarrollo de la temporada, no debería resultarnos tan extraño.

SÁBADO

La calificación del sábado terminó con un resultado “tramposo” debido a las cambiantes condiciones meteorológicas y por ende, al estado de la pista. A Nico Hulkenberg (Williams) se le apareció alguna virgen teutona -entiéndase correctamente-, y se hizo con una pole, que posiblemente no olerá más en su vida. Estuvo en el sitio correcto en el momento correcto. Alonso falló en su “vuelta buena” y sólo pudo ser 5º. Por delante, además del afortunado alemán de Williams, Vettel, Webber y Hamilton. Ni mucho menos, el resultado esperado para el español.

DOMINGO

Alonso había vaticinado el día anterior a la carrera, no sin cierta mala leche, que alguno de los de que le precedían no pasaría la primera curva, por lo que él habría de mantenerse cauto y expectante. Y así lo hizo. Se apagaron los semáforos y los "Toros Rojos" le arrancaron las pegatinas a Hulkenberg, que sin embargo todavía tuvo tiempo de estorbar a Hamilton primero y a Fernando después, para que Vettel y Webber cogieran una ventaja casi definitiva, rodando cerca de dos segundos más rápido por vuelta que sus perseguidores. Aún por delante de Hamilton y Alonso, Hulkenberg hacía el “trenecito” a un ritmo indigno de un "poleman". Fernando supo que era el momento de arriesgar y apretó a Hamilton, que cometió un error dejando hueco al 8 de Ferrari al que le tocó toparse entonces con el Williams “tortuga”, y ahí sí tuvo que dar lo máximo para pasar a Nico, que a punto estuvo de tocarle cuando se cerraba por el interior creyendo ingenuamente que quizás el pódium era un logro factible. Era, no obstante demasiado tarde. Los Red Bull ya habían volado con sus celebérrimas alas y seguían además manteniendo un ritmo superior al Ferrari del asturiano hasta que las gomas de los “toros” comenzaron a degradarse, momento en el cual, comenzaba ya el baile en el pitlane. No cambió nada sustancial después del pitstop. Los de Horner -Vettel seguido de Webber- a su ritmo, y Alonso exprimiendo al máximo su “Cavallino” pero pudiendo arañar sólo escasas e insuficientes décimas por vuelta. Todo parecería normal si no fuera porque ésta era la penúltima carrera del mundial y Webber se enfrentaba a dos situaciones posibles: recortar 3 puntos al líder sin órdenes de equipo ó 10 con dichas órdenes. Se estaba jugando el mundial con Alonso y ni su compañero de equipo ni sus extremadamente honrados jefes permitieron que, de alguna forma y con cierto disimulo, el australiano sobrepasara al rubiales alemán. Ver para creer.
Y así finalizó la contienda para satisfacción de los de Maranello. Sin las famosas y absurdamente prohibidas órdenes de equipo y con un postrero Safety Car que dio algo de emoción a los últimos compases de la carrera pero no lo suficiente, al menos en los puestos de cabeza.

ABU DHABI

El fin de semana que viene, se decide por tanto uno de los mundiales más disputados de los últimos años. Hasta cuatro pilotos aspiran al título, si bien es cierto que Lewis necesitaría dos o tres milagros de una tacada. Lo que sigue quedando patente carrera tras carrera es que el equipo Red Bull tiene un avión, y que lo que realmente resulta extraño es que no tengan en el bolsillo el campeonato de pilotos desde hace ya algunas fechas. Sí consiguieron matemáticamente en Brasil el mundial de constructores como no podía ser de otra forma.

La cuestión ahora es: ¿Habrá órdenes de equipo en el seno del equipo austriaco en Abu Dhabi, o serán capaces de hacer el más espantoso de los ridículos sirviendo el campeonato en bandeja al líder? De momento, Fernando mantiene una posición privilegiada y recordemos que le basta con ser segundo si Webber se hiciese con el triunfo, razón por la cual se me antoja cuando menos innecesariamente arriesgado, dejar los deberes para el último día, pero el tiempo dictará sentencia. Por cierto, me pareció al comienzo de temporada que Alonso tenía un compañero en el equipo que podría ayudar en momentos como estos, pero debieron ser imaginaciones mías. Pase lo que pase, no obstante, el mejor piloto del mundo tiene nombre y apellidos y además es asturiano. A las pruebas me remito.

ASÍ QUEDA LA CLASIFICACIÓN (THEF1.COM)