domingo, 12 de septiembre de 2010

NO ESTABA MUERTO...

Aunque a algunos les gustaría ver a uno de nuestros deportistas más emblemáticos, fuera de toda opción siempre y en todas circunstancias, Fernando siempre aparece en las situaciones en las que a otros, les puede la presión.

Hoy en Monza, majestuoso templo italiano del motor, y acogedor hogar de Ferrari, Fernando Alonso ha vuelto a demostrar por qué, en mi opinión, es el mejor piloto de la parrilla. La carrera transcurrió casi en su totalidad con un precioso duelo entre el "gentleman" Button y el consistente Alonso. Jenson le ganó por la mano al asturiano en la salida, y Felipinho estuvo cerca de liarla metiéndose donde no debía. Lo de Hamilton es más de lo mismo. Es tan buen piloto como alocado y poco calculador, fuera de la carrera a las primeras de cambio.

Un 10 sin paliativos para los mecánicos de Ferrari que consiguieron hacer del primer y único "pit stop", el momento decisivo de la carrera, permitiendo a Fernando salir de boxes justito por delante de Button. Ahí se ganó la carrera.

Los Red Bull anduvieron renqueantes durante toda la carrera, incluyendo una sospechosa maniobra entre Vettel y Webber, en la que Sebastian avisaba a gritos a sus ingenieros que el motor de su RB6 agonizaba. Fue pasarle el veterano australiano, y el motor del alemán experimentó una reanimación digna de haber sido practicada por el mismísimo Dr. Gregory House.

Me llama también la atención, la continua "cagada" de elección de neumáticos en Bridgestone en la mayoría de grandes premios. Un juego de neumáticos blandos no pueden durar 300 Kms. , como le ha durado a Vettel. No es ese el espíritu de la nueva reglamentación. Blandos para stints cortos y duros para stints largos, así de simple, y a partir de ahí que cada escuadra se rebane los sesos para establecer sus estrategias y no quedarse en las gomas.

Dentro de quince días, la carrera nocturna de Singapur, siempre recordada por el penoso episodio del "Crash Gate", mayor y más reciente vergüenza de este fabuloso deporte que es la Fórmula 1. Circuito lento y muy revirado, ideal para monoplazas con gran carga aeródinamica como Red Bull, no tanto para Ferrari y quizás algo menos para McLaren. El espectáculo está servido y el campeonato, en el aire.

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